2009/11/23

¿De la ayahuasca a la persecución de las machis?

Una vez más la ignorancia nos hace sentir en la Edad Media, cuando se satanizaba todo. He leído una nota copiar y pegar con antecedentes dados por algún sumo sacerdote, que oficia de fiscal junto con los miembros inquisidores que se infiltran en una ceremonia ritual de ingesta de ayahuasca y determinan que esto es sinónimo de tráfico de drogas.

El canal de la crónica roja, Chilevisión, toma partido y muestra lo terribles que son estos seres que han ingresado varios litros de un brebaje que puede matar a la población. ¿Sabrán de qué se trata? En pantalla aparece una fulana que nadie sabe por qué se le da autoridad. Habla de que esto es algo nocivo.

La ayahuasca es una medicina ancestral ocupada en muchas ceremonias. Si revisan las leyes de Perú, verán que es defendida por el propio Estado (“Declaración patrimonio cultural de la nación a los conocimientos y usos tradicionales de ayahuasca practicados por comunidades nativas amazónicas”, 29/05/2008, Dirección de Registro y Estudio de la Cultura en el Perú Contemporáneo).

Con tan pobres argumentos, satanicemos entonces a nuestras machis y llevémoslas a la cárcel; total, está de moda molestar a los mapuches y se justificaría otra forma de complicarles más la vida. Está claro que la PDI, ante su fracaso para contener el narcotráfico duro, trata de producir efectos mediáticos con personas que usan plantas alucinógenas para sanación y que no tienen ninguna red de protección. Para la PDI es como quitarle un dulce a un niño, haciendo aparecer como delincuentes y drogadictas a las personas equivocadas.

Sé del tema. Llevo más de diez años estudiándolo. He conocido a importantes miembros de mi sociedad que se curaron de dolencias crónicas. Muy próximo a Tarapoto, en Perú, está Takiwasi (www.takiwasi.com), centro de desarrollo personal especializado en rehabilitación de drogadictos y alcohólicos, donde hasta miembros de entidades religiosas entran a este tipo de rituales guiados por un chamán o curandero. La definición de la OMS determina que la ayahuasca es una droga, pero adivinen qué más: ¡inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o antidepresivos también son drogas! ¡Barbitúricos, también conocidos como ansiolíticos, son drogas! ¡Hormonas y tratamientos para el cáncer son drogas!

El problema no va por si la ayahuasca es droga con características peligrosas o no, el problema es la legislación chilena. Un detalle: la OMS no condena el uso de ayahuasca. Esta liana, que contiene mescalina como componente alucinógeno principal, es legal en muchos países y, por tanto, no puede ser condenada por la OMS. Las drogas no son un problema de salud, a menos que se presenten dos enfermedades: abuso o adicción. Son un problema legal. La salud y sus profesionales no condenan. Las leyes sí, ésa es su función. Lo que resulta penoso es cuando organismos cuya función no es condenar, sino informar, caen en la crítica fácil, en la utilización de la pantalla para la propaganda de ideas sesgadas. Cuando hablo de ignorancia, es bueno entender que esto trasciende a una unidad especializada, también a quienes han estudiado derecho y jamás se introducen en las leyes naturales. El hombre, cuando no entiende, prefiere reprimir y satanizar.

Ahora que hay tanto candidato, estarán dispuestos a darse espacio de abrir el debate. Hace un tiempo en una columna me preguntaba si era prudente despenalizar el consumo de marihuana o seguir haciéndonos los lesos, pero veo que muchos prefieren seguir mirándose el ombligo y no debatir nada. Ojo, no justifico la ingesta de ninguna droga que no sea para activar zonas que nos permiten entrar en nuestro propio ser, pero con cacerías de brujas no logramos nada bueno; es más, abrimos la curiosidad para que cualquier ignorante pueda mal utilizar la medicina ancestral. Varias instituciones justifican el uso de recursos estatales y su razón de existir con esta mala forma de acercarnos a la ignorancia, droga mucho más nociva y peligrosa que la ayahuasca.

Fuente: http://cianuronews.wordpress.com